
No anem a entrar en disquisicions literàries i pedagògiques, millor llegiu aquest poema que fa una fantàstica descripció d'un recital de poesia infantil i... (a més d'una bona rialla) que cadascú traga les seues conclusions:
Historia de una lectura para niños que acabó en tragedia
(Aramís Quintero)
En cierto día de festejos
alguien pensó que sería buena
una lectura de versitos
para los niños de una escuela.
Y se invitó a poetas seriosy
poetisas muy risueñas:
eran poetas para nenes
y poetisas para nenas.
Y les juntaron muchos niños
para que oyeran sus poemas.
Poemas sobre animalitos
y florecitas mañaneras,
sobre el respeto a los mayores,
sobre lo buena que es la escuela,
y muchas cosas de ese tipo,
unas valiosas y otras tiernas,
para que los queridos niños
se enternecieran y aprendieran.
Y todo era chiquitito,
como los niños, en los poemas.
Y en vez de niños decían “pillos”,
y hasta “pilluelos” y “pilluelas”,
y les decían “pequeñines”,
“duendes traviesos y traviesas.”
Pero las cosas increíbles
ocurren cuando no se esperan.
Todos los niños bostezaron
con una sola boca inmensa,
y abrieron más y más la boca,
y se tragaron a los poetas,
a los poetas para nenes
y a las poetisas para nenas.
La gente nunca volvió a verlos,
ni en esa ni en ninguna escuela.
(Y se preguntan, preocupados,
si habrá escapado algún poema.)
Y con el tiempo aparecieron
muchas historias y leyendas.
Dicen que los poetas siguen
dentro de aquella boca negra,
mirando al cielo de la boca
por si se ve caer una estrella,
y viendo que una campanilla
voltea sobre sus cabezas.
(Así ocurrió, por un bostezo,
el cuento aquel de la ballena
que se tragó al pobre Jonás,
aunque Jonás no era poeta.)
Ens diu Aramís Quintero:
Un buen poema para niños debe hablar a sus sentidos, a su imaginación, a su emotividad. Si logra esta comunicación, puede encerrar también alguna carga conceptual que el lector reciba de forma indirecta, diluida, o que atesore sin comprenderla de momento, para irla asimilando después, interiorizándola. Para hablar bien a los sentidos, a la imaginación, a la emotividad del niño, el poema debe ser rico en elementos sonoros y en elementos representables, imaginables. Puede limitarse a la experiencia sensorial, emocional o intelectual que se supone posee el niño. Y puede proponerse ir más allá de esa experiencia, forzar al niño a ampliarla. Esto, naturalmente, es cuestión de modo y medida, de intuición creadora.
Prenem bona nota per tal de no fer obrir aquestes bocasses infantils en un gran badall i, encara pitjor, no fer
avorrir als xiquets i xiquetes amb "aquest tipus de poesia infantil".
La il·lustració és de
Dylan Sisson.