Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Dino Lanti. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Dino Lanti. Mostrar tots els missatges

10.4.12

La vida es playmóvil: versos d'amor entre telefonia mòbil


La vida es playmóvil

ÉraSMS una vez
una consola Game Boy
que se colgó de un playmóvil
que se creía un playboy.

Nuestro playmóvil quería
solamente teclear
en una pradera Amena,
bajo un cielo Movistar.

Pero ella quería dormir
con las teclas de almohada
y traerle el desayuno
en su bandeja de entrada.

Cada día a cualquier hora
él le hacía una llamada
y de tanto descolgar
fue ella quien quedó colgada.

Cada día a cualquier hora
él le hacía una perdida
y al final fue ella quien no
pudo dar con la salida.

Otras veces le enviaba
canciones de politono
y por las noches un beso
con lengua de emoticono.

O le mandaba mensajes
con vídeo a su corazón,
ya veis que su amor era
de última generación.

Pero cuando se cansó
le puso a esta historia fin
deshaciéndose del móvil
y olvidándose del PIN.

Desde entonces se alejó
hasta marcarse un prefijo
y después de tanto amor
no la llamaba ni al fijo.

Como no le respondía
ni el botón de rellamada,
la consola se quedó
—digamos— desconsolada.

Ella dejó de llamarlo,
ya no habría Bodafone,
poco a poco fue quedando
sin saldo en el corazón.

Hasta que un día tiró
el móvil a la basura
y entonces el suyo fue
un amor sin cobertura.

Moraleja
Aunque nunca tenga saldo
el amor nunca está inmóvil.
Cambia, pues, siempre de número
porque la vida es playmóvil.
Apaga a ratos el móvil,
que conste que te he advertido,
pues cuando llama el amor
lo hace a cobro revertido.

La il·lustració és de  Selçuk Demirel

3.4.12

Los siete enanitos en paro, poesia de Dino Lanti


Es temps de crisi, fins i tot al món dels contes clàssics. L'atur ha aplegat al bosc dels set nans i...

Los siete enanitos en paro
(Dino Lanti)

En los ochenta la mina
del bosque encantado cerraron
y hasta los siete enanitos
se quedaron en el paro.

Desde entonces todos ellos
se tuvieron que enfrentar
al espejito, espejito
de la dura realidad.

Y estaban todos tan tristes
(imagínalo si puedes)
que no podía alegrarlos
ni siquiera Blancanieves.

Porque quién iba a decirles
que de aquel hermoso valle
un buen día les pondrían
de patitas en la calle.

Y como ninguno de ellos
estaba hecho un alevín
nadie les daba trabajo
ni de gnomo de jardín.

Ahora, desmotivados,
ya no hacen nada bien,
y no se ponen en fila
ni en la cola del INEM.

El enanito gordito
—veréis que el destino es cruel—
bebía como una cuba
estando ya como un tonel.

Y como era de esperar
en un cuento realista,
el enanito mudito
nunca pasó una entrevista.

Cansado de no hallar nada,
el enanito dormilón
se echaba el día durmiendo
frente a la televisión.

El enanito tontín
a una anciana disfrazada
un día le fue a robar
la manzana envenenada.

Los meses iban pasando
y era tanta la tensión
que el enanito feliz
cayó en una depresión.

Y el enanito gruñón,
que ya era sindicalista,
un día acabó metiéndose
en un grupo terrorista.

Entonces los enanitos,
hartos de lunes al sol,
fueron a buscar trabajo
en un tablero de rol.

Y ahora trabajan los siete
de duendes meridionales,
pero les pagan muy poco
porque allí son ilegales.

Moraleja
No hace falta ser muy listo
para entender al momento
que la vida de un parado
no es una vida de cuento.

Aquest poema i altres com aquest podem llegir-lo al llibre Cuentos cruentos, de Dino Lanti, editat per Thule

La il·lustració és d'Alessandra Vitelli.