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21.3.13

Nuevo manual de poesía, para el Día de la Poesía



Nuevo manual de poesía

Si un hombre entiende un poema,
tendrá problemas.
Si un hombre vive con un único poema,
morirá solo.
Si un hombre vive con dos poemas,
le será infiel a uno.
Si un hombre concibe un poema,
tendrá un hijo menos.
Si un hombre concibe dos poemas,
tendrá dos hijos menos.
Si un hombre se pone una corona sobre su cabeza cuando escribe,
será descubierto.
Si un hombre no se pone una corona sobre su cabeza cuando escribe,
no se engañará más que a sí mismo.
Si un hombre se enfurece leyendo un poema,
será despreciado por los hombres.
Si un hombre continúa enfurecido con un poema,
será despreciado por las mujeres.
Si un hombre condena públicamente la poesía,
sus zapatos se llenarán de orina.
Si un hombre abandona la poesía para ser poderoso,
será muy poderoso.
Si un hombre alardea de sus poemas,
será amado por los tontos.
Si un hombre alardea de sus poemas y ama a los tontos,
dejará de escribir.
Si un hombre reclama atención por sus poemas,
será como un idiota bajo la luz de la luna.
Si un hombre escribe un poema y elogia el poema de un amigo,
él tendrá una hermosa amante.
Si un hombre escribe un poema y elogia en demasía el poema de un amigo,
él alejará de sí a su amante.
Si un hombre se apropia del poema de otro,
su corazón será dos veces más grande.
Si un hombre deja ir a sus poemas desnudos,
tendrá miedo a la muerte.
Si un hombre tiene miedo a la muerte,
será salvado por sus poemas.
Si un hombre no le tiene miedo a la muerte,
puede o no puede ser salvado por sus poemas.
Si un hombre termina un poema,
él se bañará con el vacío despertar de su pasión
y será besado por la página en blanco. 

La il·lustració és de Fran Rechaca

10.6.12

Comiendo poesía... en la biblioteca


Comiendo poesía

La tinta se resbala de las comisuras de mi boca.
No hay felicidad como la mía.
He estado comiendo poesía.

La bibliotecaria no cree en lo que ve.
Sus ojos están tristes
y camina con las manos en los bolsillos.

Los poemas ya no están.
La luz es opaca.
Los perros están en el sótano y suben.

Sus ojos se desorbitan,
sus blancas patas queman como la maleza.
La pobre bibliotecaria se pone a patear el suelo y llora.

Ella no entiende.
Cuando me arrodillo y lamo su mano,
ella grita.

Soy un hombre nuevo.
Le gruño y ladro.
Retozo alegremente en la libresca penumbra.

la il·lustració és de Selçuk Demirel.